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lunes, 16 de diciembre de 2013

Vida y muerte

A la vida le precede la muerte en un ciclo eterno de regeneración en el que el universo evoluciona en continuo movimiento. De mantenerse todo estático en un equilibrio perfecto, solo existiría la desidia y el desánimo sería inaguantable. Negar la muerte y su regeneración nos aleja de la vida. Nos aleja de las cosas importantes, nos hace vivir como si no fuese a terminar este concierto, soslayando para un tiempo futuro la búsqueda de la felicidad y haciéndonos  perseguir espúrios intereses.

Parece cruel pensar que todo lo que somos terminará en una descomposición paulatina e imparable, pero una vida eterna siempre igual, solo pensarlo me llena de más angustia de la que me genera la muerte y siento un profundo hastío.

¿Para que una vida eterna, si no fuese capaz de encontrar satisfacción en la que ahora vivo?Desperdiciar más tiempo, todo el tiempo de la eternidad.

La presencia de la muerte me hace pensar en lo necesario que es vivir sin malgastar el tiempo, en estar feliz, cuanto se pueda, ahora. Perseguir las sombras del destino es perderse en un mundo de sensaciones ajeno a nuestros deseos. Desear desesperadamente lo que uno no es o ambicionar lo que nos dicen que nos dará la felicidad sin reparar antes en lo que somos y nos hace falta...no sé donde conduce. O manejo mis teorías, engañado como todos vosotros.

domingo, 25 de noviembre de 2012

La Coquete

Estos días he pensado en un lugar real pero que su auténtica dimensión solo habita en mi mente: La Coquete en Madrid. Si, Javi, acabamos de hablar de La Coquete, pero por que me has pillado escribiendo estas líneas. Estuve pensando ayer en esos pacharanes que nos tomábamos hasta tener ese punto en el que la lengua se suelta y ascendemos al cielo de las palabras a lomos de vapores etílicos.

Un día lleve a una chica a la que quería colocarme de novia formal, era una forma de decir: "nena, te voy a descubrir mi mundo, un mundo de pacharanes y vapores etílicos que sueltan la lengua elevándola al cielo de la ensoñación de la eternidad, bla, bla, bla " "¡ésto parece una alcantarilla!" dijo. Eso no desmontó mi mundo mágico de pacharanes donde tres amigos departían de la vida y la muerte, el sexo y el amor, la amistad y el compañerismo.

Aquella chica no era mi chica como más tarde comprendí y en ese día empecé a vislumbrar.

Siguen habiendo ocasiones en los que los vapores etílicos sueltan la lengua, pero ya no os tengo para hablar en la intimidad de esa alcantarilla mágica que suelta la lengua y nos transmuta en lo mejor de nosotros mimos, en tres amigos que hablan de sus dichas y sus desdichas.

Dicen que el mundo se ha hecho pequeño, pero se equivocan, el mundo se ha hecho más grande y eso me ha hecho más pequeño.

Coquete, blues y pacharanes, y por supuesto, procurarse uno o dos amigos con los que emborracharse de vez en cuanto, sin abusar, lo justo para guardar el recuerdo grato de haber alcanzado ese cielo de ensoñación de la eternidad, ya que la meditación no nos lo permite ;-}





sábado, 16 de junio de 2012

El tiempo se acaba

¿Qué pasa cuando ansías y no consigue? Que vives con una permanente y tremenda sensación de que el tiempo se acaba. Vives en una angustiosa espera en la que concentras toda tu energía, tus vivencias giran entorno a esta necesidad de conseguir y todo tu esfuerzo se dirige hacia el único fin que crees con sentido.

A mi edad, estas vivencias se acentúan. Hay que desecharlas, hay que desapegarse de esta  necesidad de coger lo que no nos viene a nuestra orilla o de atravesar un desierto lleno de espejismos para alcanzar la bendición en la tierra. Sí, la bendición en la tierra existe, está mas cerca de nosotros que lo que suponen estas metáforas. Supone dejar el ansia por conseguir unos fines que, o bien están fuera de nuestro alcance o bien, ni tan siquiera forma parte de lo que en el fondo deseamos hacer.

El problema está en encontrar qué es lo que en el fondo queremos. Pero planteado el problema, solo hay que buscar, en especial entre aquellas cosas que hacemos sin esperar una recompensa, porque esas son las que en su realización conseguimos una carga de gratificación.

domingo, 13 de mayo de 2012

De barrios y recuerdos

No existen los lugares salvo en nuestros recuerdos, recuerdos que cambian con el tiempo, a veces enriqueciéndose, otras empobreciéndose. Existen leyendas de vivencias pasadas pulidas por el tiempo  que viajan con nosotros, quisiera decir inmarcesibles, pero eso es una ilusión.


Mi vida ha cambiado en la misma forma en que yo he cambiado, pero resulto un necio cuando veo como ha cambiado aquel sitio en el que me he criado con cierto malestar. Se diría que alguien que a estas alturas no tiene miedo a los cambios y los acepta como hecho vital no tiene que sentir pesar por que su imagen mágica y de leyenda de ese reino sea ahora la de un reino perdido. Más aún cuando a veces los sitios no existen más allá de las personas y que estas personas arrastran siempre problemas más o menos similares sin relación con su lugar de procedencia.


Mi barrio, mi antiguo barrio era un lugar de gente desarraigada que buscaba un sitio mejor donde vivir, dónde al final encontraron conciencia de pertenecer a algo, que eso es el arraigo. El arraigo es importante, nos intentan convencer de lo contrario pués interesa que la gente se mueva y busque trabajo en otros sitios, pero más que se aisle de la comunidad y que actúe de forma individual. Pero el individuo no es nada por si mismo, no puede hacer frente a esos poderes que le machacan. Uno sólo no puede con todo el peso de lo que está torcido en esta sociedad. El arraigo no es un método de lucha, no es un lugar físico, es el lugar en donde uno encuetra un significado a su vida, es una relación, es un comunicación, una ruptura de la soledad, un puente sicólógico hacia los demás que nos libra de la locura. Es dónde encontramos la fuerza para continuar sin muletas, alejados de la feria y las luces de colores que saturan nuestros sentidos.


En fin, todo es leyenda, mi conocimiento es leyenda, pues yo siempre he vivido con la lectura de las señales, nunca me he implicado en esos movimientos vecinales que existían para intentar solucionar la vida de las personas.


El trazo de mi vida, como el de muchas personas, se traza con la tinta de las circunstancias, pero una de las circunstancias más importante tenemos que ser nosotros mismo.


Hoy leo en prensa una noticia del que ha sido mi barrio toda la vida y que sicológicamente sigue siéndolo. He encontrado una referencia de una conocida, o eso creo, por que el apellido no lo recuerdo o nunca lo fijé en mi cabeza. Quiero llamar a un amigo para contárselo, se que él lee de vez en cuando este blog, tengo que acordarme, pero imagino que pasará el tiempo y se me olvidará