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viernes, 24 de diciembre de 2010

Felices fiestas

Este año seremos mas tolerantes, intentaremos entender al prójimo, habrá un poco más de paz en el mundo, seremos un poco más honrados y cuidaremos de no hacer daño a nadie, no intentaremos lucrarnos a costa de los demás.... ¡Qué así sea!


Felices fiestas a todos de todo corazón y por que este año intentemos hacer de este mundo algo mejor. Yo, por mi parte, ya lo intento. Intento ser cada día un poco mejor y de esta forma mejora la parte de mundo que me corresponde mejorar.

¿Que mejor objetivo en la vida podemos tener que el buscar la concordia, la amistad y, en definitiva, el amor?

lunes, 13 de diciembre de 2010

2010 ~ 2100

Rebobino como en un aparato antiguo de video y lanzo el tiempo para atrás...

... hoy veo por la ventana una neblina suave de gotitas microscópica, de esas nieblas que te mojan la cara, como una suave lluvia tenue de gotas que no terminan de caer al suelo. Preferiría estar caminando por una senda del bosque en vez de estar mirando desde la ventana del trabajo. Evoco muchas cosas: el campo; la soledad y la compañía a la vez. Me gustaría estar solo caminando por ese bosque lleno de gotitas de agua suspendida en el ambiente. Sintiendo el frescor en la cara y respirando llenando mis pulmones con fuerza para acto seguido dejarlo escapar. Pienso en la gente que conozco, en la familia y los diversos circulos de amigos que tengo, como si yo fuese un ser partido en diversos cachos repartidos por el mundo, todos válidos y todos yo...y me da la sensación de que el tiempo que vivimos no es más que un instante eterno que permanece metido en un frasco de cristal.

A veces rebobino y veo a mi abuelo en el 2010, casi puedo leer su pensamiendo en el visor holoscópico. En el 2100 hemos desentrañado la estructura del tiempo y, aunque no se ha conseguido viajar en él ni ver el futuro, si podemos saltar a un tiempo que es padre del tiempo y ajustar el revoque holoscópico a fechas pretéritas. Hoy, 13 de diciembre de 2100 también llueven gotas finas y frescas.

lunes, 1 de noviembre de 2010

El desván

Huelo a polvo, rodeado entre libros viejos en el desván. Libros y recuerdos con forma de objetos inservibles, oxidados o carcomidos, viejos. Da la sensación de que se abrirá el tragaluz y el aire se lo llevará todo en un torbellino hacía el cielo, mas allá al espacio inabarcable, hasta desaparecer.

Los objetos del desván al menos ya tuvieron su utilidad, algunos de los libros no. Jamás fueron leídos y ahí permanecen no olvidados, nunca fueron tenidos en cuenta.

Hace poco releí "Crónicas Marcianas" de Ray Bradbury, me emocioné.  El poco tiempo que te deja la crianza de los hijos y el trabajo lo dediqué a merendarme el libro. Tampoco es muy difícil de leer, es corto. Corto de páginas, que no de contenido, bastante actual. Entre otras cosas refleja la rapiña humana y el afán de poseer, pero también cuenta otras más cosas. Ray, eres un genio.

Una frase que me toco en lo personal, parafraseándola, fue : "El lugar donde residen los proyectos que nunca se llevaron a cabo".

Ese lugar debe de estar a rebosar de billones de proyectos e ilusiones nunca puestas en práctica. Desde luego hay unos cuantos míos. Ya un poco cansado voy aportando menos contenido a ese universo. Por un lado afortunadamente ya que procuro no hacer más camino que el que se me va abriendo por delante mío, pero por otro no puedo de dejar de sentir un poco de frustración por las cosas que me hubiese gustado hacer y no hice.

Yo llamo "quiero y no puedo" a ese estado en el que uno está fabulando continuamente proyectos que son imposibles, no por irrealizables si no por que uno no esta en la senda de cumplirlos. En el "quiero y no puedo" la gente anhela que su vida no va por donde quiere. Sus proyectos se construyen de los sueños incumplidos y del recuerdo de las oportunidades perdidas. Es una mirada hacia atrás. Espero no resultar pesimista o negativo, los proyectos están bien si tenemos los pies en el suelo y somos muy conscientes de quienes somos y que queremos y, sobre todo, cuales son nuestras responsabilidades. Pero muchas veces vamos por la vida dándonos trompazos alejados de nuestro camino y alejados de nosotros mismos. Debí de leer en un libro de Daisetz T. Suzuki que el hombre occidental es un ser excentrico, desplazado de su centro. A veces cuando la vida no es como el agua de un río que va fluyendo entre las rocas, constreñida pero a la vez en un flujo libre dando expresión a su ser.

Esos proyectos del "quiero y no puedo" donde uno expresa también lo que debería ser, finalmente no se hacen por que uno se pone mil trabas,  por que pensamos que no podemos o por que el camino que elegimos hace algún tiempo en la vida ya nos impide que los realicemos. Nos atamos a muchas cosas, algunas nos deterioran físicamente, como el alcohol y las drogas, y a veces, no tenemos más elección que dejarnos rodar.

A veces somos ríos que luchan en contra de las leyes de la naturaleza y queremos saltar por encima de las piedras, subir montaña arriba y no caer al mar, nuestro sitio final, lógico y natural.

Lo bonito sería saber donde es arriba y abajo, para dejarnos caer por el tobogán que nos conduce a nosotros mismos, intentar cumplir las ilusiones más profundas que habitan en nuestra alma, esas que al final si que nos harán sentirnos bien y disfrutar de lo que hemos hecho en compañía de la persona más cercana que tenemos, que somos nosotros mismo.

lunes, 25 de octubre de 2010

La soledad del corredor de fondo, calles de Entrevías, 03:?? horas.

En ese momento no era una gota en el espacio infinito, la infima parte de lo más ínfimo del universo: era el jodido universo entero. Un universo donde no cabía nada más que una brecha infinita, una caida en un vacío inabarcable que podía hacer estallar cerebros.

Los seguros de los coches hacían ruido, plástico golpeando..."tchac"... al acercarme a ellos en el semaforo y cruzar camino del parque.  Pizza en el estómago tras una noche agradable de cena y pacharanes, no muchos, la mente consciente.

El abismo se abre justo delante mío y empiezo a correr, engullido por la pizza de mi estómago, sólo algún kilometro, lo justo para poder descansar, eso es lo que me hace falta.

La noche me envuelve y agranda el abismo de mi profunda soledad, mi vacío que apenas llena la pizza de mi estómago.

Es duro, para algunos, nacer y criarse en Entrevías. Si eres afortunado, la mierda solo te salpica un poco y, quizás, te haga más fuerte.

Corro intentando relajar la mente, que el cuerpo caiga vencido por el cansancio, los árboles me dan un poco de realidad, lo único acogedor en este pequeño y puto universo. Quiero reventar a correr, vomitar toda la angustia de mi estómago. El cuerpo, no obstante, apenas responde y vuelvo a casa, vencido por la angustia y el vacío.

Los colores cambian su tono y los grises son más grises. Lo que era dejó de ser, y el sentido se pierde en el abismo que te arranca el estómago empujándolo para abajo con fuerza. Las risas no han dejado paso al llanto, ¡ojala!, solo al inmenso vacío en el que palpita mi corazón que intenta estallar cada segundo. No sé por qué nombro a Dios en este párrafo, hoy Dios se fue a casa enfermo. Hoy Dios dejó de existir, dejó de existir arriba y abajo, el amor y la guerra. La razón, hoy, está de baja por enfermedad.

En este puto Universo, hoy, solo hay un hombre delgado con aspecto de yonki corriendo por las calles de Entrevías, bendita seas.