Translate

sábado, 5 de septiembre de 2009

el momento en que un hombre sabe para siempre quién es

Le doy vueltas a una idea: la idea de que, a pesar de que la vida de un hombre se componga de miles y miles de momentos y días, esos muchos instantes y esos muchos días pueden ser reducidos a uno: el momento en que un hombre averigua quién es, cuando se ve cara a cara consigo mismo. Imagino que cuando Judas besó a Jesús (si es verdad que lo besó) sentiría en ese momento que era un traidor, que ser un traidor era su destino y que le era leal a ese destino aciago.
Jorge Luis Borges
Eso siento yo, que mi vida es un vagar, una sucesión de momentos que no cesa. No sabemos quienes somos y yo espero ese instante en el que todo queda claro. Conciencia en la que descubrimos quienes somos, sin razones ni discursos lógicos.


En ese instante todo el universo cobra un sentido y la vida deja de ser una sucesión de hechos y se convierte en experiencia, sensación. No hay duda, se diluye. Todo está en consonancia, sabes quién eres, sabes lo que quieres.


El tiempo ya no es un tiempo vacío.


Cada acción se justifica en el conocimiento pleno de la propia realidad.


La vida deja de pensarse y pasa a ser vivida. La existencia pasa de la razón a la espontaneidad lúcida.


Lo accesorio se convierte en lo que es: accesorio. Lo importante se convierte en lo que es: importante.


Los intereses ya no están mezclados, y uno no se arrepiente de lo que hace por que hace lo correcto.


En ese instante la confusión se aclara y las cosas toman su sitio.

miércoles, 29 de julio de 2009

Dejar a la mente divagar

Parecía que esto se iba a acabar, que pronto dejaría de escribir en este blog, pero resulta que es todo lo contrario y muchas cosas se quedan en el tintero por que, cuando se me ocurren no estoy en disposición de escribirlas y cuando querría ya se me han olvidado. No estaría mal ir por la calle con una pizarra colgada del cuello... mejor una libreta pequeña o una PDA para poder anotar las cosas que se me van ocurriendo.


Escribir en este blog se me está volviendo un poco adictivo. A veces, como con este post, se trata solo de escribir sin un objetivo claro y divagando sin más. Si hubiese anotado alguna de las cosas que estaba pensando ayer, aunque solo hubiera sido como notas, quizás no divagaría y escribiría sobre algo concreto. Pero, las cosas en las que pensaba ayer, ¡ya eran divagaciones!. Las mejores ideas se nos ocurren cuando menos nos lo esperamos, estamos tranquilos y la mente relajada se fija en algunos pensamientos y divagaciones sin saber por qué y que nos causan cierta satisfacción.

Hablo de mi experiencia, que a fin de cuentas es de lo poco en esta vida que tengo cierto. Eso y que algún día vamos a dejar de existir.


Alguna vez leí que en las empresas japonesas los empleados van con una libreta (ahora a saber lo que llevarán estos japoneses) para anotar todas las cosas que se les iba ocurriendo. Alguna de ellas, por absurda que pareciese, podría ser una idea genial e innovadora.

Cuando leí "Las Cosmicómicas" (si no me equivoco en el título) de Ítalo Calvino, en una ocasión, con sueño y a medida que mi consciencia se sumergía en los brazos de Morfeo, la realidad de la lectura se mezcló con las ensoñaciones de la inconsciencia y en mi mente se recrearon los personajes de la novela, dinosaurios estelares de una época anterior a cualquier época viviendo entre las galaxias, bebiendo el polvo estelar, jugando con los planetas en un tiempo eterno.

jueves, 23 de julio de 2009

Hay que tener la mente abierta a lo que venga

Escuchaba el otro día a un publicista hablar en la radio y dijo una cosa que me pareció muy interesante: cuando la mente se propone un objetivo se pone a trabajar de forma inconsciente, recopilando y procesando información, para conseguirlo.

Un dicho dice que "El maestro no aparece hasta que el alumno está preparado". Hay que buscar lo que se pretende encontrar y tener la disposición interna de obtener algo para ir encontrando el camino. Esto parece un poco esotérico, pero nada de eso. ¿Que pasa cuando queremos comprar un coche? De repente vemos modelos en los que no nos habíamos apercibido antes. A mi me pasaba con el embarazo de mi mujer, me dió la sensación de que de repente había un gran número de mujeres embarazadas, más que nunca.

Cuando me propongo un objetivo mi atención se activa en la búsqueda. Cuando nos proponemos una meta empezamos a observar y vigilar todo lo que está relacionado con esa meta y vemos caminos que antes no veíamos ni teníamos en cuenta.

Al igual que cuando nos hacemos una herida en la mano y decimos "todos los golpes van al mismo sitio". Mis manos están expuestas a muchos contactos, en el momento que me hago una herida, esos contactos en los que no reparaba ahora duelen y me apercibo de ellos. No es que todos los golpes vayan al mismo sitio si no que ahora noto hasta el roce más suave, mis manos se han sensibilizado.

La realidad no es una, es la realidad de los ojos con la que la miro y depende mucho de mi disposición de ánimo las respuestas que voy encontrando en el camino. Alguna vez he fantaseado en como sería la realidad mirada desde los ojos de...un gato por ejemplo. Si pudise ver las formas que ve un gato, los colores, la realidad sería muy distinta de la que veo. Si mi cerebro fuese otro, si mis ojos fuesen otros, vería otras cosas. Pero también sería otro.

También algunas veces, de pequeño, que es cuando se tiene las mejores fantasias, he fantaseado con la posibilidad de que mis ojos no ven como los de los demás, que los ojos de cada una de las personas ven distintos: distintos colores, distintas formas.

Hoy quiero mandar un saludo sentido a todos mis amigos, los que lo son y los que lo fueron, y quiero lanzar el deseo de que uno en concreto vuelva a serlo.

Somos lo que somos en gran parte a los amigos.

martes, 21 de julio de 2009

El principio de la relatividad

Según dijo Einstein, "las leyes de la física son las mismas en todos los sistemas inerciales", y de ahí derivó toda la formulación de su teoría de la relatividad especial. Entre otras cosas explica por que la luz viaja siempre a la misma velocidad aunque nosotros nos movamos.

Imagínate que flotas en un espacio vacío en el que puedes vivir.

Imagínate que hay otro ser consciente como tú en ese espacio vacío.

Imagínate que ves como el otro ser, tu compañero, se aleja con una velocidad uniforme (siempre de la misma forma).

Que dirá él, ¿Qué tú te alejas de él o que el se aleja de ti? Cada uno lleva razón, aunque sea paradójico. Yo no noto nada, no tengo sensación de movimiento, por tanto pienso que el otro se mueve. Pero el otro hace exactamente el mismo razonamiento que yo.

En ese espacio vacío salvo por mi presencia y la de mi compañero, agreguemos más elementos: tengo en la mano una linterna-tirabolas que dispara bolas de plástico. Dirijo la linterna a mi compañero y las bolas van saliendo con una velocidad. Como mi compañero se aleja de mí, supongamos que a una velocidad mayor que la de las bolas, estas nunca le alcanzarán. Lo que verá es que las bolas salen de mi linterna, se alejan de mí, van en su dirección, pero no lo suficientemente rápido como para alcanzarle. Por lo tanto ve que las bolas que salen de mi linterna-tirabolas se alejan de él pero a una velocidad menor de la que ve como me alejo yo. Yo en cambio lo que veo es que el se aleja de mí a una velocidad mayor de la que se alejan las bolas de mi linterna tira-bolas.

Ahora agreguemos otro elemento en este universo tan simple. Tengo otra linterna y esta es una linterna normal. La enciendo y la apunto a mi compañero. ¿Y qué ve mi compañero? Ve un rayo de luz que se acerca a él a la misma velocidad con la que lo veo que se aleja de mí. La luz es una forma de interacción, es radiación electromagnética que estimula nuestros ojos como las ondas de radio estimulan a las antenas y a unos circuitos electrónicos oscilantes que se conectan a ésta.

La luz es interacción (sé que queda abstracto dicho así, pero en la física hay que partir de principios básicos asumidos con cierto grado de intuición).

La luz, la interacción, eso que hace que unos cuerpos modifiquen el estado de movimiento o influyan de alguna forma en los otros cuerpos se comporta de forma independiente de cómo me muevo, siempre y cuando mi movimiento sea constante. Da igual a que velocidad me mueva, siempre constataré que la luz se mueve a la misma velocidad. Si mi compañero se aleja ya no será como las bolas, verá que el rayo de luz se mueve a la misma velocidad, y da lo mismo que lo apunte hacia él o hacia cualquier otra dirección.

Einstein concluyo que las leyes de la física (la velocidad de la luz en nuestro universo simplón, y en general la velocidad de interacción entre sistemas) son las mismas para mí y para mi compañero, y eso que nos estamos alejando uno del otro.

La física no es tan difícil cuando no se usan las matemáticas, ¿verdad?